El estado de la piel de una mujer depende de múltiples factores; la herencia desempeña un papel fundamental así como factores ambientales (exposición al sol, tabaco, alcohol, etc.). El paso de los años hace que la piel pierda textura, se muestre más blanda y áspera, pierda humedad y elasticidad facilitando la aparición de arrugas; la circulación de la piel disminuye razón por la cual aparecen las manchas cuando se rompen los capilares.
A la Sábila se le atribuye bondades respecto al cuidado de la piel porque favorece la eliminación de células muertas, ayuda a regenerar tejidos y acelera su curación.