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con la que se
retarda la acción de bacterias y hongos que necesitan
este elemento para sobrevivir, posibilitando una mayor vida
útil del producto. El envasado al vacío se
complementa con otros métodos de conservación
ya que después, el alimento puede ser refrigerado
o congelado. Al conservar los alimentos al vacío
no se alteran sus propiedades químicas ni sus cualidades
organolépticas (color, aroma, sabor) a excepción
de la carne, cuyo color se ve alterado al envasarla de este
modo.
En numerosas ocasiones se confunde una carne
envasada al vacío con una carne en mal estado, esto
se debe a que la carne al vacío no posee el color
que el consumidor espera y que relaciona con una carne fresca,
lo que muchas veces provoca rechazo, cuando la carne se
envasa al vacío adquiere un color púrpura,
la aparición de este color se debe a la ausencia
de oxígeno, por lo que al abrir el paquete y exponer
la carne de nuevo al oxígeno, ésta vuelva
a recuperar su color rojo brillante original. Por otro lado,
el color que posee la carne en mal estado no se parece a
este color púrpura de la carne al vacío, ya
que la carne que lleva mucho tiempo expuesta al aire y que
por tanto comienza a oxidarse (envejecerse) posee un color
marronáceo apagado. Es importante que antes de preparar
una carne envasada al vacío, se deje reposar abierta
una media hora para que, en contacto con el oxígeno,
recobre su color característico. Existe una gran
variedad de hortalizas y verduras denominadas de cuarta
gama. Éstas se caracterizan por ser productos que
se pueden consumir sin ninguna preparación previa
o con una elaboración mínima, y por estar
envasados en plásticos transparentes que permiten
ver el contenido y aspecto del producto, estos envases pueden
estar perforados para evitar la condensación (rábanos,
ensaladas...) o pueden estar cerrados al vacío, como
es el caso de las patatas hervidas o la remolacha, entre
otros. De este modo se consigue aumentar considerablemente
la vida útil de estos productos. El caso de los pescados
al vacío es más conocido ya que los pescados
ahumados se conservan principalmente de este modo. El pescado
envasado de esta forma permanece en buen estado durante
mas tiempo pues al extraer el aire en su totalidad se reduce
el riesgo de proliferación de bacterias. Además,
otros productos del mar como el pulpo, los salpicones de
marisco y muchos otros, están cada vez más
presentes en el mercado en envases al vacío. Éstos
no son los únicos productos que se pueden encontrar
envasados de este modo ya que el café, el queso,
el paté o el foie-gras, entre otros, han encontrado
en el vacío un excelente modo de conservación.
Vitaminas
* B1 (tiamina): cereales integrales, legumbres y levadura
de cerveza.
* B2 (riboflavina): huevos, lácteos, levadura de
cerveza.
* PP o B3 (niacina o ácido nicotínico): legumbres
y cereales integrales.
* B5 (ácido pantoténico): yema de huevo, levadura
de cerveza y jalea real.
* B6 (piridoxina): cereales integrales, frutos secos, levadura
de cerveza.
* B8 o H (biotina): huevo, cereales integrales, levadura
cerveza.
* B9 (ácido fólico o folato): legumbres y
verduras verdes, frutas, cereales de desayuno.
* B12 (cianocobalamina): huevo, lácteos, fermentados
de la soja y ciertas algas.
* E (tocoferol): aceite virgen de primera presión
en frío, germen de trigo, yema de huevo, frutos secos
y cereales integrales.
Minerales
* Potasio: Legumbres, patatas, cereales integrales, ciertas
verduras y frutas, frutos secos, levaduras…
* Magnesio: Cereales integrales, verduras y legumbres verdes,
nueces, avellanas, chocolate...
* Cinc: huevo, leche, cereales integrales, legumbres y algunos
quesos.
* Hierro: yema, legumbres, frutos secos, cereales integrales
enriquecidos.
Ácidos grasos esenciales
Aceites de semillas, frutos secos, cereales completos y
germen de trigo.
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