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PARA
LOS ADULTOS MAYORES
La manera de alimentarse de cada persona es un
reflejo no sólo de los hábitos aprendidos,
sino también de la propia forma de pensar. Todas
las personas mayores tienen bien establecidos unos hábitos
de comida que se han consolidado con el paso de los años.
Las preferencias al comer terminan por formar parte de la
forma de ser y no se cambian con facilidad a esta edad.
Revise sus Costumbres:
Sin embargo, cuando uno se va haciendo mayor llega un momento
en el que la revisión cuidadosa y crítica
de los hábitos alimenticios, y la introducción
de pequeñas modificaciones dirigidas a conservar
la salud. Recuerde que aún le quedan muchos años
vida. Y son precisamente esos años en los que se
harán evidente los resultados del cuidado que se
haya puesto en el cuidado del organismo a lo largo de la
vida, y el desgaste que haya sufrido. No es normalmente
necesario, ni posible, ni beneficioso, modificar los hábitos
alimenticios de raíz y por completo en la vida adulta.
Pero revisarlos, e introducir algunas modificaciones en
ellos cuando sea oportuno.
Algunos Consejos
La alimentación debe ser siempre y a todas las edades
equilibrada. No es bueno comer solo de una cosa, por muy
sana que esta sea. Ningún alimento contiene todos
los nutrientes necesarios para el cuerpo humano. Por tanto,
hay que hacer una dieta variada. Deje de complicarse la
vida. Si padece alguna enfermedad que le obligue a cambiar
de dieta o prescindir de algunos alimentos, su médico
le debe explicar cuidadosamente en qué consiste la
nueva dieta. Dada la enorme cantidad de alimentos y condimentos,
siempre pueden encontrarse muchas alternativas que no sean
nocivas para uno. En caso contrario, deje de "tratarse"
enfermedades no aparecidas, y de creerse cualquier consejo
que le den sus amigos. Es beneficioso además repartir
la comida a lo largo del día. Generalmente se aconseja
hacerlo en al menos tres momentos importantes: el desayuno,
la comida y la cena. No es conveniente eliminar ninguna
de estas. Por último, debe considerarse en la alimentación
el factor social. Una de las riquezas de la es que las comidas
son un momento de reunión social. Comer no es solo
alimentarse, es también un placer. El comer con otras
personas es un buen soporte para mantener la nutrición
de los mayores. De hecho, está demostrado que las
personas que comen solas descuidan poco a poco sus alimentación
y pueden tener problemas serios de salud. Comer solo es
un factor de riesgo.
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